miércoles, 16 de abril de 2008

Bendita croqueta


Érase una vez una pequeña croqueta que, por su afán aventurero, decidió explorar el mundo que la rodeaba. Esta pobre croqueta vivía en el congelador de un bar llamado "La Barrica", justo en frente del gran centro comercial Corte Inglés, junto a su mamá y sus 10 hermanitos más.

Esta croqueta nunca había entendido porqué debía vivir encerrada, porqué nunca la sacaban de ese lugar tan frío: "¿es que no era lo suficientemente buena?". Por estos pensamientos decidió escaparse aprovechando que el camarero del bar abría su morada para coger a sus vecinos calamares.

"Cuanta suciedad", pensó al caer al suelo del bar. Anduvo y anduvo explorándo fascinada todo lo que veía a su alrededor: la diversidad, las risas... ¡Era increíble!. Sin embargo algo se cruzó en su camino. El camarero, furioso por su escapada, la cogió con las manos, le dio un soplido y la metió en aceite caliente. "Ahh!!, ahh!!" chillaba la pobre croqueta dándose cuenta de que todo no era color de rosa fuera de su lugar seguro. Cansada y magullada la colocaron en un pequeño plato junto a pequeñas tiras de zanahoria y la sirvieron en una mesa frente a dos jovénes. Eran la última esperanza de la pobre croqueta, "¿se compadecerían de ella?", "¿la ayudarían?". Sin embargo las cosas no resultaron como ella esperaba y es que las jóvenes, lejos de compadecerse de su desgracia, acabaron con la pobre croqueta a base de mordiscos y saliva.

Esta es la historia de una croqueta a la que conocí el otro día. Ayudada con bastantes licencias literarias (todo hay que decirlo) la solitaria croqueta que le sirvieron a mi Power en aquel bar me ha servido para hacer una especie de fábula con su súper moraleja incluída. Esa croqueta no era sólo un alimento, es el reflejo de mucho de los sentimientos que nos pasan a algunos por la cabeza y por el corazón. La vida no es un lecho de rosas, no es como te la pintaban tus padres cuando tenías 7 años y esperabas con ansía el regalo de los Reyes Magos. Es bonito vivir la vida pero junto a esa belleza hay mucha desgracia, mucha injusticia, mucha locura y mucho dolor. Y pocas veces encuentras a gente que te ayude, que esté contigo en los malos momentos.

Es lo que hay, queramos aceptarlo o no.

domingo, 13 de abril de 2008

Para tí


Aun no soy consciente de que si te llamo por teléfono no lo vas a coger. De que no voy a volver a escuchar tu voz preguntándo, de manera despistada, que quién llama.
Aun no soy consciente de qué cuando entre a tu casa no vas a estar sentada en el sofá, viendo la tele y con tu bata rosa a medio abrir.
No puedo creer que no vaya a volverte a ver bostezar, ni a reirme cuando te limpias la boca con la mano antes de darme un beso.
Todavía me cuesta entender que no me vas a volver a preguntar 30 veces qué como estoy y que cómo me van los exámenes.

Aun no puedo creer que tu nombre haya aparecido en el periódico y en esa sección.

Sin embargo sé que nunca te vas a ir del todo. Qué aunque no quiero comprender que te has ido sé que era lo mejor. Sé que has pasado de un sueño a otro, sin dolor.

Ya estás con tu marido y con tu hijo, con el tito y el abuelo. Porque si realmente existe un cielo vosotros teneis que estar en él.

No te veremos, no hablaremos realmente contigo pero en realidad siempre estarás con nosotros, en nuestro recuerdo diario y permanente. Porqué has sido una buena madre, una buena abuela y, sobre todo, una buena persona. Porque nunca vamos a olvidarte.

Este es el mejor homenaje que podía hacerte. Los escritos no se pierden, al igual que nunca te perderás tu.

martes, 8 de abril de 2008

¿Motivos?

Porque me gustaría pasarme toda la vida escribiendo
Porque lo que me gustaría fervientemente es que lo que escriba haga pensar a otros
Porque lo verdaderamente importante es vivir y ser vivido.

Tres frases algo rebuscadas pero que si les prestais atención es el resumen de una existencia. Porque aunque parezca que no, la vida es muy corta y se puede resumir en tres líneas.